El trágico caso en Córdoba, donde una mujer falleció debido a la explosión de un teléfono mientras se cargaba dentro de un vehículo, expone de la manera más dura los riesgos reales de las baterías de litio, el material que es el presente y que todo indica, se mantendrá en el futuro. La ciencia está cambiando las baterías para que esto no vuelva a suceder.
El objetivo ya no es solo que el generador dure más, sino eliminar por completo el riesgo de incendio. El mayor cambio tecnológico consiste en reemplazar el electrolito líquido inflamable que lleva el dispositivo de litio por un material sólido, como cerámica o polímeros especiales.
Al no haber líquidos, el riesgo de cortocircuito interno y de embalamiento térmico se reduce prácticamente a cero. Empresas de tecnología y automotrices ya han presentado los primeros prototipos comerciales listos para producción masiva.
Más difícil, pero no imposible, es recurrir a químicas alternativas como el sodio. Lo problemático es que los dispositivos no deben requerir un tamaño tan ultra-reducido, pero sí están ganando terreno. Son mucho más estables térmicamente que las de litio y toleran variaciones extremas de temperatura sin degradarse ni volverse peligrosas.
El panorama
La ciencia no busca "cancelar" el litio por completo, la meta es perfeccionarlo. Por su tamaño, para un celular, una notebook o un auto eléctrico de alta autonomía, el litio sigue siendo el rey indiscutido. Su capacidad de guardar energía en muy poco espacio y peso es altísima. Por eso, en este sector el esfuerzo científico no es reemplazarlo, sino rediseñado para ser 100% seguro.
Para donde el espacio no es un problema, ahí sí se busca erradicar el litio. El material es caro, geopolíticamente complejo de conseguir y su minería tiene un alto impacto ambiental.
La ciencia busca erradicarlo en aplicaciones donde el peso o el tamaño no sean críticos. Por ejemplo, en almacenamiento domiciliario e industrial, como los paneles solares en una casa (en un día nublado requiere una alimentación externa) o en parques eólicos. Ahí no importa si la batería mide un metro o pesa 50 kilos; importa que sea barata y segura.
Si bien el litio gana el presente, la ciencia trabaja para que en el futuro lo que genere cualquier tipo de energía sea por una convivencia inteligente y equilibrada.